ACRÍLICO TEXTURIZADO SOBRE LIENZO. 2025.
DÍPTICO DE 2 LIENZOS DE 70 X 50 CM CADA UNO.
Hace ya 13 años y parece que fue ayer.
Por circunstancias familiares pasé una temporada viviendo en el desierto de Atacama, Chile, concretamente en Bahía Inglesa, cerca de un pueblecito llamado Caldera, no muy lejos de la ciudad de Copiapó.
Nada más aterrizar, camino a mi nuevo hogar, me llamó poderosamente la atención el paisaje. Imaginaba que quizá viviría rodeada de dunas, la típica imagen que todos podemos tener de un desierto, pero no. Todo, o casi todo, era tierra, seca, gruesa, y algo de vegetación.
Esa tierra en la oscuridad, bajo la luz de luna, parecía tostada después de un día de sol abrasador. Nunca antes había visto algo así.
Supongo que los temblores que se suceden a diario por allí contribuyen a que la morfología de su paisaje sea especial y la imagen que queda en mi memoria después de tanto tiempo es esa tierra tostada que parece moverse.
Siendo una naturaleza muerta, parece viva.